jueves, 3 de diciembre de 2015

Actitudes y Satisfacción en el Trabajo

Actitudes y Satisfacción en el Trabajo

Desde la perspectiva empresarial, la importancia de las actividades grupales en el ámbito del quehacer diario dentro de una empresa o corporación, asimila conceptos tan útiles como la colaboración, la clasificación de aptitudes personales, personalidadliderazgo y sobre todo organización; que conjuntamente la empresa y el personal que labora dentro de ella, toman como herramientas para incrementar su productividad, eficacia y la calidad de los productos o servicios que ofrecen, obteniendo el beneficio económico, factor primordial de toda empresa. No obstante, es importante para la comprensión de lo que son los Fundamentos del comportamiento de grupo, identificar cada uno de los elementos que constituyen ese concepto y lograr una clara idea del mismo

Satisfacción en el trabajo: Que es la actitud que un empleado asume respecto a su trabajo. De forma lógica aquellas personas que obtienen un alto nivel de satisfacción con sus actividades establecen actitudes muy positivas y benéficas.

Involucramiento en el trabajo: un término recién tomado para su estudio el cual establece que es el que mide el grado en el que la persona se valora a si mismo a través de la identificación sociológica en su puesto dentro de la empresa. A los trabajadores plenamente identificados realmente les importa el trabajo que realizan.

Compromiso organizacional: es aquella que se refiere a que el empleado se identifica con la empresa, metas, objetivos y que está metido en ello como cualquier otro que labora ahí, es decir este se refiere a identificarse con el servicio persona a la organización y el compromiso con el trabajo a identificarse con su labor específica.

1.      Compromiso afectivo
(deseo) se refiere a los lazos emocionales que las personas forjan con la organización, refleja el apego emocional al percibir la satisfacción de necesidades (especialmente las psicológicas) y expectativas, disfrutan de su permanencia en la organización. Los trabajadores con este tipo de compromiso se sienten orgullosos de pertenecer a la organización.


2.      Compromiso para continuar
(Necesidad) señala el reconocimiento de la persona, con respecto a los costos (financieros, físicos, psicológicos) y las pocas oportunidades de encontrar otro empleo, si decidiera renunciar a la organización. Es decir, el trabajador se siente vinculado a la institución porque ha invertido tiempo, dinero y esfuerzo y dejarla implicaría perderlo todo; así como también percibe que sus oportunidades fuera de la empresa se ven reducidas, se incrementa su apego con la empresa.

3.      Compromiso normativo
(Deber) es aquel que encuentra la creencia en la lealtad a la organización, en un sentido moral, de alguna manera como pago, quizá por recibir ciertas prestaciones; por ejemplo cuando la institución cubre la colegiatura de la capacitación; se crea una sentido de reciprocidad con la organización. En este tipo de compromiso se desarrolla un fuerte sentimiento de permanecer en la institución, como efecto de experimentar una sensación de deuda hacia la organización por haberle dado una oportunidad o recompensa que fue valorada por el trabajador.









Cultura Organizacional


Cultura Organizacional

La cultura organizacional es una idea en el campo de los estudios de las organizaciones y de gestión que describe la psicología, las actitudes, experiencias, creencias y valores (personales y culturales) de una organización. Se ha definido como la colección específica de las normas y valores que son compartidos por personas y grupos en una organización y que controlan la forma en que interactúan entre sí dentro de la organización y con el exterior.

Dimensiones de la cultura organizacional.

 Gómez L. y Belkin D., sugieren la presencia de siete dimensiones que, en conjunto, captan la esencia de la cultura de una organización. Esas dimensiones han sido descritas de la siguiente manera:

  • Innovación y aceptación de riesgos: Es el grado en el cual se alienta a los empleados a ser innovadores y asumir riesgos.
  • Atención a los detalles: Grado en el cual se espera que los empleados demuestren precisión, análisis y atención a los detalles.
  • Orientación hacia los resultados: Grado en el cual los gerentes enfocan su atención en los resultados y efectos, y no en las técnicas y procesos mediante los cuales se logró obtener ese resultado.
  • Orientación hacia las personas: Grado en el cual las decisiones administrativas toman en consideración el efecto de los resultados sobre las personas que están dentro de la organización.
  • Orientación hacia el equipo: Grado en el cual las actividades de trabajo estas organizadas en torno de equipos, no de individuos.
  • Agresividad: Grado en el cual las personas son agresivas y competitivas, en lugar de mostrarse accesibles y serviciales.
  • Estabilidad: Grado en el cual las actividades de la organización ponen énfasis en mantener el statu quo (estado del momento actual).

La cultura organizacional otorga a sus miembros la lógica de sentido para interpretar la vida de la organización, a la vez que constituye un elemento distintivo que le permite diferenciarse de las demás organizaciones.


Finalmente, no debe descuidarse que la cultura proporciona a la organización un marco interpretativo, una estructura instituida desde la cual se asigna significado a las acciones cotidianas y se comprenden los fenómenos organizacionales. El analista también debe ser capaz de dilucidar cuáles son los parámetros que establece este marco interpretativo puesto que es a partir de allí que obtendrá valiosos elementos para comprender la comunicación interna y, eventualmente, para diseñar las acciones a seguir.









miércoles, 2 de diciembre de 2015

El Conflicto y la Negociación

El Conflicto y la Negociación

Hay que aprender a manejar los conflictos en todo el ambiente que nos desenvolvamos, ya que se encuentra siempre presente en todas nuestras actividades del diario vivir estos tiene un fuerza positiva que debemos canalizar de forma orientada y administrada, con el fin de que nos ayude a desempeñar en los equipos de trabajo si tenemos conflictos de gran intensidad pueden  ser sumamente destructivos, generar pasiones y violencias e incluso destruir la empresa donde trabajamos.

La negociación es una herramienta importante para lograr lo que queremos de otras personas, sobre todo cuando no se tiene interés en común. Siempre que negociamos buscamos algo que no siempre es satisfactoria ya que ambas parte deseamos ganar. Pero no todo en la vida es ganar a veces tenemos que aprender a perder, y saber salir con la frente en alto.

El Estilo de Negociación: para saber cómo debemos afrontar una negociación, tenemos que decidir hasta qué punto nos interesan los resultados y hasta qué punto nos interesa mantener una buena relación con la otra parte una vez finalizado el proceso. En función de estos dos factores, decidiremos qué estilo de negociación vamos a utilizar:
  • Estilo Competitivo: se utiliza cuando el resultado es claramente más importante que la relación, y sobre todo cuando lo que se está negociando es cómo distribuir una cierta cantidad de bienes. Son negociaciones en las que uno gana y el otro pierde.
  • Estilo Colaborativo: es habitual cuando la relación y los resultados son igual de importantes y existe la posibilidad de que ambas partes salgan ganando.
  • Estilo Acomodativo: si nos importa más mantener una buena relación en el futuro que conseguir unos objetivos a corto plazo puede ser preferible dejar ganar a la otra parte y recoger los frutos de esa inversión más adelante.
  • Estilo de Compromiso: cuando se establece de mutuo acuerdo un pacto rápido y equilibrado. Se diferencia del estilo colaborativo en que no se intenta aumentar al máximo los beneficios para ambas partes, sino tan sólo repartir de manera equitativa los recursos.
  • Estilo Evitativo: en ocasiones no conviene negociar. Son casos en los que no tenemos posibilidad alguna de conseguir nuestros objetivos, ni interés en que la otra parte consiga todos los suyos.


En general, la mayor parte de las situaciones que enfrentan los intereses de las personas son resolubles por medio de la negociación. Sin embargo, en unas pocas ocasiones, nos encontraremos en situaciones que no son resolubles desde el marco conceptual de una negociación tradicional.

Desde el punto de vista estratégico, el mayor error que se puede cometer es confundir una situación con otra:
  • Si nos preparamos a negociar una situación de conflicto desde la suposición de que el acuerdo es posible cuando no lo es, estaremos en clara desventaja y no obtendremos resultado alguno.
  • Si por el contrario, en una situación de negociación posible, nuestros miedos y desconfianzas nos hacen adoptar posiciones en las que nosotros mismos construyamos el peor escenario posible

Por lo tanto, confundir una situación de negociación con una de conflicto es un grave error directivo que no nos podemos permitir. A continuación, analizaremos los aspectos que distinguen negociación y conflicto y daremos algunas pautas para afrontar estas situaciones.





Distinguir entre Negociación y Conflicto

En general, la palabra conflicto se utiliza como una contraposición de intereses. De hecho,  se considera a la negociación como uno de los MARC’s (métodos alternativos de resolución de conflictos).

Vamos ahora a utilizar la palabra conflicto en una acepción similar a la que se utiliza en las batallas, es decir, situaciones en las que la negociación tradicional no llevaría a un buen resultado final.


La negociación, tal y como señala Oliver (1998), es una "transacción donde las dos partes disponen de un derecho de veto sobre el resultado final”. ¿Por qué se negocia? Simplemente porque si no lo hacemos, no conseguiríamos excelentes negocios, acuerdos, resultados…